LA LLUVIA

Enviado por juan carlos marrero bécquer el 01/07/2008 a las 01:19 PM
juan carlos marrero bécquer

 

Va la luna temblorosa

por las charcas de mi alma,

va la luna con la calma

del jazmín, y no es celosa

de la lluvia que tediosa

va corriendo hacia el mendigo.

El fantasma es el amigo

del presagio que se escucha,

el fantasma es una lucha

que el agua tiene conmigo.

 

Es la lluvia de la tarde

que a mi corazón inspira

y en mi pensamiento expira

lo que corre sin alarde.

Entre las manos me arde

el espejo donde a veces

con tormentos sólo creces

por mi cuerpo que te espera

y al llegar la primavera

en tu soledad padeces.

 

Con la lluvia en el cristal

la tarde viste de otoño.

Son las luces del retoño

toda energía vital.

Sus ojos, vuelo letal

con los amores que lloran

van por cauces donde afloran

los secretos cuando pasan

y son sus huellas que arrasan

el remolino que añoran.

 

Cuando la lluvia nos moja

y nos cierra las pestañas;

sus cantos, tenues guadañas

me asaltan por la congoja.

Ya pasó la brisa. La hoja

y la alegre primavera

se vuelven: lluvia, rivera

del alma desde la gota

minúscula que ya azota

insondable desde afuera.

 

Parece un mar, un torrente

de amor la lluvia. Suspiro

del alba que no respiro

y se eleva sobre un puente

por este sueño latente

para así salir airoso.

La lluvia es como un gozo.

Buena salud en la vida

si llega de frente y olvida

el día triste, afanoso.

 

Está siempre en el camino

y no creo que se aleje.

Desde el cielo nos protege

el palpitar del destino

en lánguida ruta, fino

el oro que la seduce,

agua negra que traduce

simplicidad del paisaje

que da vuelta en el follaje

si la muerte la conduce.

 

Todo importa en este día.

La lluvia sobre las tablas.

Mojada voz que nos habla

sobre el cáliz y su fría

dentellada, de su guía

oscura, temblor de tierra.

La música que se aferra

al estanque del espejo.

Rígida luz del reflejo

que me persigue en la guerra.

 

Cuando la lluvia se aleja

como el ave que ya emigra

y su pasado denigra

su nido que es casa vieja.

La lluvia es como una abeja,

zumbido del universo.

La lluvia es como un verso

que se escucha en el paisaje.

La lluvia se va de viaje.

No importa el camino adverso.

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