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Pasaron muchos años sin saber ni una sola noticia de Damaris. El recuerdo de aquellas tardes en Unión de Reyes, en el barrio de
Al día siguiente, leí el libro que me había regalado, “Duro de roer” y quedé impactado con los textos: La intensidad, Plaza pública, Verdugo, El asesino, por citar los que no olvidaran una vez que los lean. Hay en la poesía de Damaris Calderón una realidad visceral, un desprendimiento de toda la carne convertida en verso, un misterio desenmascarado que va más allá del simple verso musical, de su armonía, del quedar bien con la humanidad. Es una poesía con ironía fina, escrita con el oficio de los grandes y pensada con la honestidad del ser humano más dañado y apreciado por todos.
Cuando descubrí la misma voz con “El terror del equilibrista”, uno de sus primeros libros, siempre supe que existía una plenitud de sentimientos que saltaban las sílabas y sus formalismos, una manera de hacer poesía diferente, pura, esencial para un mundo interno que brota y no se conforma con alegría ni con la amargura que nutre al hombre.
Es otro mundo el que circunda a Damaris, un mundo más allá del horizonte, un mundo del recuerdo envejecido, de toda la experiencia del existir y la suma de la vida.


Querido Juan Carlos,ha sido un ...
Querido Juan Carlos,
ha sido un regalo este reencuentro. gracias por tu lectura y comentarios de mi Duro de roer.
un abrazo
Damaris