
Estamos rodeados de edificios por todos lados. Lo del Centro no tiene nombre (me refiero al centro de Santiago). La gente compra y se endeuda, disfruta y paga. En ocasiones se queja porque cada día se encarece más el dividendo. Quien soñó con una vista hacia la cordillera y en algún momento la tuvo, en pocos meses esa vista se convirtió en un muro infranqueable, en una pesadilla que no se pudo calcular. Santiago se eleva, desprende olores inimaginables. Los sonidos que se escuchan son insospechados. Se está o se vive tan pegaditos que llega el olor del jabón que usan; hasta los pedos con el aroma posterior del desodorante ambiental.
- Ellos usan “campo de lavanda”; estoy seguro que el mes pasado ocuparon “caricias de algodón”; en fin… llegó el desarrollo.
Ahora escuchamos el quejido del orgasmo ajeno, con una naturalidad que hacemos nuestra, alimentando así nuestro ocio.
Nos convencemos fácilmente de que esto es lo mejor, y renunciamos a todo por la “casa propia”, por este sueño del que pese a todo no nos arrepentimos.


HOLA JUAN CARLOS Sabes...
-----------------Chile como el total del mundo, está quedando encerrado en nuestro propio progreso, porque ni sabes salir de él ni nuestra disponibilidad existe, lo natural esta rindiendole pleitecia a lo artificial. Cuando en realidad para vivir sanos , hemos de preferir elementos simples, eternos, al alcance de todos, que no signifique privilegio, vanidad, arrogancia, novedad, o malicia. LA VERDAD MAS EVIDENTE PARA EL HOMBRE ES SU PROPIA IMPERFECCIÓN.
chao july es mi nombre.